Newsletter Otoño 2020

Hemos disfrutado de un tiempo lluvioso, por fin! Tras dos otoños (2018 y 2019) muy secos. La viña lo necesitaba para reponerse y estar más vigorosa. Como solemos decir, en la agricultura de secano lo más importante, el agua, no depende de nosotros; depende del cielo. Y eso, aunque nos haga sufrir en muchas ocasiones, tiene algo de transcendente, y nos aporta una enseñanza de humildad y aceptación.

Por nuestro lado, hemos aprovechado el otoño para fomentar la vida del suelo. Otoño y primavera son los periodos en los que las tierras activan su proceso de multiplicación de vida, aprovechando las temperaturas suaves. Cuanto más vivas sean nuestras tierras, mayor será la capacidad de la vid de compensar las fuerzas de luz y calor de la primavera y el verano, y mayor equilibrio tendremos en la uva e irremediablemente, en el vino.

Para fomentar la vida del suelo, por un lado hemos labrado, amasando las tierras en los momentos que requería, sensibles a sus ritmos, como si fuéramos panaderos, para fomentar su esponjosidad, que ofrece los huecos de aire (oxígeno, nitrógeno y otros elementos) que requiere la vida microbiológica.

Por otro lado hemos realizado aportaciones, para compensar la uva que quitamos en vendimia: hemos aplicado el preparado biodinámico 500P en dos ocasiones, y un compost biodinámico de oveja y vaca ecológica, pero en pequeña cantidad (1000 kg/h); siempre en la idea de alimentar la tierra y no alimentar la planta. Queremos que la vid no se acomode y vaya a buscar lo que necesita por sí misma.

También hemos aplicado un purín de ortiga al suelo, para fomentar el desarrollo de las raíces y ayudar a las tierras calcáreas de albariza a desbloquear el hierro y evitar que aparezca clorosis –que es una patología muy presente en nuestras tierras-.

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